|
Es conveniente designar, un lugar principal en el que vaya a desarrollarse la parte central de la fiesta y habilitarlo como tal. En una casa o edificio, hay que optar por la habitación de mayor superficie el salón, generalmente. Elige una, explanada amplia y sin obstáculos para concentrar al personal cuando tu reunión se desarrolle en un espacio abierto. El lugar de mayor, concurrencia suele coincidir con el que contiene la comida y la bebida o, en su caso, la música. Situando en un mismo sitio estos tres elementos se habrá conseguido centralizar la reunión.
Si se espera que acuda a la fiesta demasiada gente para las dimensiones del área principal, no hay que inquietarse. Simplemente, hay que preparar algunos espacios laterales que sirvan de desahogo. En el caso de una vivienda particular, abre alguna habitación pequeña donde la gente pueda expandirse y descansar de la aglomeración. En estos lugares de reposo, la música debe oírse a menor volumen mientras que la intensidad de la luz puede aumentarse para permitir descansar la vista. Abre las ventanas y aliviarás el calor de la sala contigua a la par que eliminas el olor y el humo del tabaco. Por último, coloca un grupo de sillas y una mesa y así, darás la oportunidad a los menos marchosos de mantener una tertulia sosegada.
En cuanto al asunto de si deben existir sillas y butacas para sentarse, todo va a depender del tipo de fiesta que se quiera organizar. Si lo que queremos, es una reunión tranquila de las de contar chistes y dar conversación, es evidente que se deben disponer asientos abundantes ya sea en uno o en varios corros, a ser posible, con una mesa en el centro de cada uno para colocar vasos y botellas. En caso contrario, es mejor dejar que la gente permanezca en pie para que pueda relacionarse con el resto de invitados y no formar corrillos que los aíslen.
Algunos, establecimientos públicos se alquilan total o parcialmente para celebración de fiestas privadas. Determinados bares o discotecas pueden cerrar sus puertas al público habitual si se llega a un acuerdo satisfactorio con el encargado sobre el precio y la fecha. Las ventajas son evidentes:
• La atención a prestar a los invitados es infinitamente menor.
• También es menor es el esfuerzo de organización previo.
• Se evita tener que limpiar y recoger posteriormente.
|